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Razas autóctonas de las Illes Balears

Can ratonero mallorquín


Características más destacadas

La cabeza mantiene una proporción armónica con el cuerpo y presenta una depresión fronto-nasal muy marcada. La cara es estrecha y acuminada, la trufa es pequeña y su color habitual es el negro. Los labios son finos y la comisura labial no está apenas marcada, guardando su color una relación con el hocico. Los ojos son redondos y grandes y su color es de ámbar oscuro. Las orejas son rectas, de forma triangular, de tamaño medio y muy móviles.

El cuello es robusto y cilíndrico, teniendo la misma longitud que la cabeza. El cuerpo es de aspecto cuadrangular en los machos y más alargado en las hembras. El pecho es ancho, el costillar arqueado, el vientre recogido y la grupa redondeada y bien musculada. La cola se corta habitualmente a ras del cuerpo o conserva una vértebra.

Can ratonero mallorquín - Características más destacadas

Las extremidades están bien musculadas, especialmente las posteriores, dotadas de huesos fuertes y de buenas articulaciones, lo que favorece su capacidad para saltar. Los pies son finos y del tipo denominado de "liebre".

La piel es muy fina y pegada al cuerpo, no presentando papada ni otros pliegues. El pelo es corto y suave y su color principal es el negro y fuego, con diversos grados de extensión del negro sobre el fuego y de la tonalidad del fuego, ya que este es encendido en algunos casos o mate y color canela en otros.

Es frecuente también la presencia de manchas blancas, de extensión variable, que oscilan desde una pequeña mancha blanca en el pecho, hasta animales completamente blancos con manchas negras, negro y fuego en la cabeza, o simplemente manchas color fuego.

Por lo que se refiere al tipo de marcha de estos animales, tanto al trote como al galope son muy rápidos, ya que mueven las extremidades a gran velocidad.