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Salud sexual

 

LA SEXUALIDAD INFANTIL

La infancia es la etapa de la vida que se caracteriza por la curiosidad, la exploración, la observación y el descubrimiento. Los niños, jugando y experimentando, se van conociendo a sí mismos y al mundo que les rodea. Por ello, el comportamiento sexual del niño le permite desarrollarse y adaptarse a su entorno mediante:

  • El conocimiento de su cuerpo y del de otras personas.
  • La repetición de conductas que le producen sensaciones de placer y bienestar.
  • La imitación del comportamiento de otros niños y de las personas adultas que les rodean.
  • La asignación de un significado a sus vivencias (experiencias, sentimientos y sensaciones).

Los niños descubren las similitudes y diferencias entre sus cuerpos y que tocar y acariciar su cuerpo les produce placer. Toman conciencia de la pertenencia a un determinado sexo, van incorporando roles y comportamientos relacionados con el género e imitan los comportamientos de las personas que les rodean.

Las motivaciones de la sexualidad infantil no tienen nada que ver con la sexualidad que empieza a manifestarse en la pubertad y la adolescencia, ni con la sexualidad adulta

La sexualidad, como todas las capacidades humanas, se desarrolla a lo largo del tiempo, paso a paso, y requiere un entorno de afecto y respeto que facilite la maduración y el aprendizaje, y ayude al niño a conocer y valorar su cuerpo, la intimidad, el afecto y el respeto.

Las actitudes de reproche o los castigos cuando el niño manifiesta curiosidad o ganas de reproducir sensaciones de placer puede tener una influencia negativa en el desarrollo psicosexual

Los niños, debido a su nivel de maduración y conocimientos, no tienen la capacidad de realizar prácticas sexuales que requieren un entendimiento adulto. De hecho, si un niño tiene estos tipos de conductas seductoras, lo que suele pasar es que imita el comportamiento de personas adultas (de su entorno o que ha visto en los medios de comunicación). También puede ocurrir que sufra algún tipo de abuso sexual.

Durante la infancia es muy importante aprender a reconocer las conductas de abuso y violencia

El niño tiene que poder identificar correctamente las situaciones que le provocan malestar (dolor, vergüenza, culpa...). Si cuando alguien se comporta invadiendo su intimidad o atentando contra su integridad (física o emocional) puede asociar sus emociones desagradables a que la situación es perjudicial y a que se encuentra en peligro, entonces podrá pedir ayuda a una persona de confianza.

Los comportamientos sexuales propios del desarrollo sexual en la infancia suelen producirse:

  • Entre niños que se conocen.
  • De la misma edad y altura.
  • Con poca frecuencia.
  • De forma voluntaria.

Estos comportamientos son fáciles de redirigir.

Los comportamientos que deben alertar son:

  • Masturbación compulsiva.
  • Conductas de seducción.
  • Conductas propias de la sexualidad adulta.
  • Interés sexual por niños o niñas más pequeños.
  • Interés excesivo por la pornografía.
  • Conocimientos sobre sexualidad impropios de su edad.
  • Lenguaje sexual explícito propio de mayores.

Más información en el documento de la CEAPA “Construyendo sexualidades” o “Cómo educar la sexualidad de las hijas y los hijos. También en el vídeo de Nayara Malnero, “Cómo hablar cono tus hijos sobre sexualidad”.

RASGOS MÁS RELEVANTES DEL DESARROLLO PSICOSEXUAL INFANTIL

De 0 a 3 años

  • La anatomía y fisiología sexual están definidas (niño, niña o intersexual).
  • La fisiología del placer sexual está desarrollada. Algunos niños descubren estas capacidades y se autoestimulan.
  • Se inicia el descubrimiento del propio cuerpo y del entorno a través de los sentidos. Las sensaciones se reconocen como agradables o desagradables y se relacionan con sentimientos de seguridad o inseguridad.

de 3 a 6 años

  • Se muestra interés por el propio cuerpo y por el de los otros. Suelen exhibir abiertamente su cuerpo (se levantan la ropa o quieren ir desnudos), quieren mirar el cuerpo de otras personas.
  • Descubren el cuerpo como fuente de placer. La masturbación es una conducta natural (tocarse, restregarse con objetos...); ocasionalmente lo hacen en presencia de otras personas (familia, escuela...). Juegan a tocarse y a explorar el cuerpo de otros (tocan los pechos de su madre u otras mujeres...).
  • Se llevan a cabo conductas sexuales de imitación. Suelen imitar aquello que observan: conducta de los adultos, familiares, animales...
  • Aparecen los celos, tanto hacia las figuras materna y paterna como hacia otros familiares.
  • La curiosidad y el deseo de saber y de interpretar aumentan. Formulan muchas preguntas (diferencias anatómicas, origen de los bebés, formas de vestir, significado de las conductas sexuales que observan) y elaboran teorías propias.
  • Se consolida la identidad sexual y de género.

De 6 a 10 años

  • Siguen demostrando interés por el propio cuerpo y por el de los otros como fuente de placer. Intentan mirar cuando una persona está desnuda y exploran los genitales jugando con niños de su misma edad (a ser novios, a madres y padres, a médicos, a yo te muestro y tú me muestras, a hacerse cosquillas, a luchas). Se masturban (tocándose, restregándose con objetos...), generalmente en privado.
  • Continúan con la curiosidad y el deseo de saber y de interpretar. Si se ha percibido que la sexualidad es un tema tabú, se ocultan las expresiones de sexualidad y disminuyen las preguntas (o no hacen). Se interesan por el material de contenido sexual a través de los medios de comunicación.
  • Hablan sobre los genitales y otras partes del cuerpo que se consideran privadas. Dicen y repiten palabras relacionadas con las partes íntimas y las asocian a risitas, porque han comenzado a aprender que forman parte de un lenguaje “prohibido”.
  • Se agrupan en función del sexo (niños y niñas), empiezan a sentir atracción y surgen los primeros “enamoramientos”. Pueden experimentar con caricias y tocamientos.
  • Imitan lo que observan en las personas adultas (besos, darse la mano...).