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Salud sexual

 

LA SEXUALIDAD EN LA VEJEZ

La vejez es la etapa de la vida que empieza a partir de los 65 años. Las personas que están en esta etapa de la vida mantienen intacta la capacidad de sentir deseo y de disfrutar de la sexualidad. Como en todas las etapas de la vida, la expresión de la sexualidad durante la vejez, esta condicionada por una serie de circunstancias que se dan mayormente en este momento vital:

  • Las creencias sobre el deseo y la sexualidad.
  • El envejecimiento del cuerpo.
  • Los efectos del envejecimiento en la autoestima y el estado emocional.

Las creencias sobre el deseo y la sexualidad

Desde la infancia, las creencias que tiene cada persona sobre la sexualidad y la forma de vivirla son muy importantes a la hora de expresarse sexualmente. Vivimos en una sociedad que niega la expresión de la sexualidad de las personas mayores y ello implica que algunas personas consideren que no tienen derecho a disfrutar de la sexualidad y nieguen o escondan sus deseos o no manifiesten, de forma abierta, que siguen siendo seres sexuados, con deseo y con necesidad de amor y placer. La mayoría de las personas mayores desean y tienen la capacidad de disfrutar del placer sexual, aunque puedan tener ciertas limitaciones propias del envejecimiento del cuerpo.

El envejecimiento del cuerpo

A partir de los 30 años el cuerpo inicia el proceso de envejecimiento que se hace más visible año tras año en la apariencia externa y más patente en el funcionamiento del cuerpo. Este proceso se acelera a partir de los 50 años. El proceso de envejecimiento, la menopausia en las mujeres y la andropausia en los hombres, ocasionan una serie de cambios fisiológicos que influyen en la respuesta sexual, no así en el interés por seguir viviendo la sexualidad con placer y satisfacción.

Los cambios fisiológicos más relevantes en la respuesta sexual son los que se detallan en la siguiente tabla:

Comunes en hombres y mujeres

Respuesta sexual más lenta

Intensidad más baja en las contracciones del orgasmo

Mujer

Hombre

  • Disminución de la lubricación vaginal
  • Cambios en la medida y en la elasticidad de la vagina
  • Menos turgencia de los pechos
  • Menor erección y más lenta
  • Menos fuerza de eyaculación y menos semen
  • Pérdida más rápida de la erección después de la eyaculación
  • Mayor duración del tiempo refractario1

Con respecto a los cambios fisiológicos, lo más importante es la actitud que adopte cada persona. Conocer los cambios propios de esta etapa, tanto en la forma del cuerpo como en su funcionamiento, y saber cómo actuar para reducir los efectos negativos en la expresión de la sexualidad (fármacos, lubricantes...) o para adaptar las prácticas sexuales a las capacidades de cada persona (posturas, ritmo...) ayuda a evitar muchos problemas y a disfrutar de la sexualidad.

En el caso de los hombres, la dificultad sexual más frecuente es la menor capacidad de erección

Cuando se produce una menor capacidad en la erección (conseguir la erección o mantenerla durante un tiempo satisfactorio), lo mejor es consultar con el especialista correspondiente para valorar las posibles causas (andropausia, fármacos, algún problema de salud, entre otras) y valorar las posibles alternativas de tratamiento (fármacos, psicoterapia...). También es preciso afrontar el significado que, para el hombre, tienen la erección y la penetración, y reducir la ansiedad que esta situación puede provocarle. La actitud de la persona que pasa por esta situación y la de su pareja sexual es muy importante. Si viven la disminución de la erección como un fracaso y se dejan llevar por la ansiedad o la tristeza, pueden dar por acabada su vida sexual cuando todavía conservan la capacidad de disfrutar de prácticas sexuales, no centradas únicamente en la penetración.

La dificultad sexual más frecuente en las mujeres es la sequedad y disminución de la elasticidad de la vagina

La sequedad y disminución de la elasticidad vaginal ocasionan a la mujer dolor en la penetración y la evitación de relaciones sexuales con penetración, por miedo a sentir dolor. Los lubricantes y la estimulación de la vagina, sin forzar la penetración, ayudan a mantener la vagina en condiciones que favorecen la penetración. Al igual que los hombres, la actitud de la mujer y de su pareja sexual es muy importante.

Existe la tendencia a equiparar la actividad sexual con la coital, cuando en realidad no es así. De hecho, las necesidades emocionales, afectivas y de placer sexual pueden satisfacerse mediante prácticas sexuales que no incluyan el coito.

El estado emocional así como algunas enfermedades y medicamentos pueden influir en el deseo y en la respuesta sexual, tanto de los hombres como de las mujeres

Cuando el deseo espontáneo disminuye, hay formas de estimularlo. Un buen ambiente, palabras y caricias agradables y excitantes pueden despertar el deseo y facilitar la respuesta a los estímulos sexuales.

Los efectos del envejecimiento en la autoestima y el estado emocional

En la expresión de la sexualidad son importantes la autoestima y el estado emocional y, en esta etapa de la vida, algunas circunstancias vitales pueden influir de forma negativa:

  • La jubilación.
  • La muerte de personas amadas.
  • La pérdida de la pareja sexual.
  • La falta de intimidad en la vivienda.

La jubilación supone cambios en las relaciones y en el estatus social, en la situación económica y, en caso de convivencia en pareja, también implica la necesidad de reorganizar la relación para ajustarla a una mayor disponibilidad de tiempo para compartir. Cuando no se tiene pareja, la jubilación puede ser motivo de aislamiento y se hace necesario encontrar nuevos espacios de relación.

La muerte de personas amadas (familiares, amistades...) afecta de manera importante al estado emocional. La pérdida de la pareja sexual, por cualquier motivo, además del impacto emocional, puede reducir las posibilidades de disfrutar de la sexualidad.

La falta de intimidad en la vivienda, en caso de convivencia con familiares, puede afectar a las posibilidades de relaciones afectivas y sexuales, aún más cuando existe la creencia de que estas no son necesarias ni deseadas por el adulto mayor.

Pero en la vejez no todo son inconvenientes:

  • Se tiene más tiempo libre.
  • La experiencia de vida es mayor.
  • Existe una importante oferta de actividades.

Durante la vejez se tiene más tiempo libre. Aunque muchas personas mayores se ocupan de cuidar a los nietos y nietas, disponen de tiempo para realizar actividades y descansar.

La experiencia de vida hace que las personas se conozcan mejor y sepan abordar las situaciones de cambio o adversidad con más calma, empatía y paciencia. La vejez es una etapa en la que generalmente se revisan los valores vitales y se da mayor importancia a la compañía, al amor calmado, a ser en lugar de tener y a disfrutar de aquello que verdaderamente gusta y llena la vida. Todo ello ayuda a valorar diferentes formas de disfrutar de la sexualidad, sin que quede reducida a la penetración.

En la actualidad, existe una importante oferta de actividades que permiten la convivencia de diferentes generaciones para disfrutar de algo que les interesa (baile, excursiones, actividades culturales, universidades, asociaciones...). La posibilidad de compartir experiencias entre diferentes generaciones ayuda a las personas mayores a abrir los ojos y a considerar nuevas formas de vivir la vida y la sexualidad, a la vez que pueden aportar su experiencia de vida.

La sexualidad, en todas las etapas de la vida, es para vivirla con placer y satisfacción

Para disfrutar de la sexualidad, pueden ser útiles las siguientes recomendaciones:

  • Revisar las creencias que se tienen y que pueden dificultar la expresión del deseo y la disposición a disfrutar de la sexualidad, ya sea mediante el autoerotismo o compartida.
  • Mantener la mente abierta y estar en disposición de aprender y cambiar, si se considera que el cambio puede sentar bien. La sexualidad se construye durante toda la vida.
  • Cultivar el erotismo y la sensualidad. Tener disposición de jugar y divertirse.
  • Conectar con lo que verdaderamente gusta y dedicar tiempo a los divertimentos y otras actividades que dan placer (lectura, baile, manualidades, estudios...).
  • Cuidar la dieta (que sea equilibrada y variada, enriquecida con vitaminas y minerales) y mantener el cuerpo hidratado (con agua, infusiones y zumos). Estas medidas ayudan a fortalecer nuestro organismo y sus defensas y a mantener una buena energía.
  • Dormir ocho horas diarias o las que sean precisas para sentirnos descansados.
  • Mantener unos horarios fijos para acostarse y levantarse, y también para comer.
  • Evitar el tabaco y no abusar de las bebidas alcohólicas, café y otras bebidas excitantes.
  • Realizar ejercicio. Es suficiente 30 minutos al día de ejercicio físico moderado. La realización de ejercicio también puede ayudar a una mayor socialización (baile, marcha nórdica, excursiones, rutas saludables...).

Tener más o menos prácticas sexuales no es lo importante, lo que importa es sentirse a gusto con la propia forma de disfrutar la sexualidad

(1 Espacio de tiempo que necesita el hombre para volver a eyacular después de una eyaculación previa. Aunque es más evidente en el hombre, también se da en la mujer.)