Teníamos previsto salir a ver la procesión del Domingo de Ramos; sin embargo, como no paró de llover en toda la mañana, nos vimos obligados a cambiar la actividad y decidimos quedarnos en casa haciendo torrijas.
La experiencia fue muy agradable y participativa, ya que todos nuestros residentes disfrutaron mucho tanto de la elaboración como del resultado final.
Les gustó tanto que ya nos han pedido repetir la actividad en otra ocasión.