Al llegar a la granja la terapeuta nos muestra los caballos y las seis personas usuarias participantes en la actividad empiezan a pasearlos por un circuito creado para ellas.
Luego los cepillan y la terapeuta nos va explicando las partes del animal que vamos reconociendo mientras acariciamos al caballo.
El grupo quedó entusiasmado creando un vinculo afectivo, lo cual fomenta la motivación y la conexión entre la persona y el animal.