Durante la tarde hemos preparado una merienda y un pequeño taller de cocina, aprovechando algunos trozos de pan que teníamos en el congelador para elaborar unos “paninis” de pavo, tomate y queso.

Después de compartir la merienda, esperamos a que bajaran un poco las temperaturas para subir a la terraza y observar el eclipse. Además, pudimos disfrutar de la compañía de Marco, que habitualmente pasa los fines de semana en su domicilio, haciendo que el encuentro fuera todavía más especial.

A medida que avanzaba el eclipse, pudimos observar cómo la luz disminuía progresivamente y cómo el ambiente iba cambiando. A pesar de algunas nubes que dificultaron la visión en determinados momentos, algunos participantes pudieron vivir de cerca el momento de máxima ocultación del Sol y percibir también el descenso de la temperatura.

Ha sido una tarde muy especial, en la que hemos compartido tiempo en grupo, disfrutado de una actividad de cocina y vivido juntos un fenómeno astronómico poco habitual. Una experiencia enriquecedora que difícilmente olvidaremos.