Fuimos a San Antonio a visitar la feria de stock y aprovechar las ofertas. Nos apetecía hacer un plan diferente, así que decidimos acercarnos sin muchas expectativas, simplemente con ganas de pasar una buena tarde.
Al final, mereció totalmente la pena: encontramos alguna que otra ganga y disfrutamos del ambiente animado que había por todas partes. Después, nos dimos un paseo por la feria de discos, que siempre tiene algo especial.
Nos entretuvimos rebuscando entre vinilos, comentando portadas, descubriendo ediciones curiosas y dejándonos llevar por la nostalgia.
Para cerrar la tarde, nos sentamos tranquilamente a tomar un cafecito. Fue el broche perfecto: charlamos un rato, comentamos las compras y disfrutamos de ese momento de calma después del bullicio. En definitiva, una tarde diferente.