La mañana comenzó con el desfile de carros desde el Hipódromo de Sant Jordi, una estampa que evocaba las raíces rurales y festivas de la isla y que despertó el interés del grupo por las tradiciones populares.
Uno de los momentos más destacados fue el espectáculo de doma menorquina por la elegancia y compenetración entre caballo y jinete.
La jornada continuó con el concierto acústico de Reya Thomas y finalizó con la degustación de producto local, permitiendo disfrutar también de la riqueza gastronómica del archipiélago.
Más allá de la programación cultural, la salida supuso una oportunidad para reforzar la participación social, el sentimiento de pertenencia y el disfrute compartido en un espacio público abierto y normalizado.
Una experiencia que permitió vivir en primera persona una celebración que pone en valor la identidad y la historia de las Illes Balears.