Todo estaba listo, la decoración, la comida, las bebidas y la música ¡solo faltaba lo más importante... los invitados e invitadas!
Aquella tarde nos reunimos, en el salón de nuestro piso, para organizar una pequeña celebración con las personas usuarias, familiares, amigos y profesionales del servicio.
Hubo muchos momentos de emoción y risas, en los que el respeto y la comprensión fueron los protagonistas.
Hubo discursos y palabras de agradecimiento, personas que recordaban el primer día que llegaron al piso, con dudas y un poco de desconfianza, y cómo descubrieron una casa donde encontraron a personas maravillosas con las que conviven y personal que los ayuda a hacer un poco mejor su día a día.