Responsabilidad Social Corporativa


ÉTICA


Extraemos el siguiente fragmento de la Xarxa Telemàtica Educativa de Catalunya:


La palabra ética proviene del griego êthos y significaba, primitivamente, ‘morada, lugar donde se habita’. Posteriormente, Aristóteles afinó este sentido y, a partir de este, significó ‘manera de ser, carácter’. Así, la ética era como una especie de segunda casa o naturaleza; una segunda naturaleza adquirida, no heredada como lo es la naturaleza biológica. De esta concepción se desprende que una persona puede modelar, forjar o ir construyendo su manera de ser o êthos.


¿Cómo se adquiere o se modela este êthos, esta manera de ser? El hombre la construye mediante la creación de hábitos, unos hábitos que se logran por repetición de actos. El êthos o carácter de una persona estaría configurado por un conjunto de hábitos, y, como si fuera un círculo o una rueda, este êthos o carácter, integrado por hábitos, nos conduce a llevar a cabo unos determinados actos, unos actos que provienen de nuestra manera de ser adquirida.


Vivimos en una sociedad que quiere, necesita conocer y saber.


Ni las empresas, ni las instituciones públicas ni las organizaciones sin ánimo de lucro son, hoy en día, entidades aisladas de la sociedad de la cual forman parte.


En este marco, sus dirigentes, representantes políticos, miembros y plantillas determinan la manera de funcionar de estas organizaciones, y saben que todo aquello que hacen tiene una consecuencia y puede ser conocido por la totalidad de partes interesadas: la ciudadanía, los trabajadores, el impacto ambiental de sus acciones, las emprendidas proveedoras, la competencia y #los medios, entre otros.


La tan mencionada «globalización» ha puesto de manifiesto diversas cuestiones:
1. Muchas empresas y entidades sin ánimo de lucro, hoy en día, no entienden de barreras territoriales. Actúan de forma simultánea en más de un estado.
2. La legislación de los estados queda circunscrita a sus territorios.
3. La transparencia en la información es reclamada por la ciudadanía que quiere saber cuál es el comportamiento de las empresas, de las instituciones y de las entidades sin ánimo de lucro. Y si conocel un mal comportamiento, castiga.
4. Las nuevas tecnología hacen correr muy rápidamente cualquier información. Y si es negativa, su repercusión en mucho más amplia y veloz que en caso contrario.
5. Donde los estados no llegan a legislar, es decisión de las empresas, organizaciones y entidades sin ánimo de lucro qué valores aplican a su actuación.

Es en este contexto donde cobra especial importancia la manera en la que se gestionan las empresas, las administraciones y las entidades sin ánimo de lucro.Una empresa debe ganar dinero. Las administraciones públicas y las entidades sin ánimo de lucro los deben gestionar de manera correcta. Y no deberían perderlo.
La clave es «cómo».


Maquillar cuentas, engañar a los clientes, exprimir a los proveedores, tratar mal a las plantillas o cometer fraudes fiscales puede reportar balances positivos a corto plazo y puede resultar más fácil que cubrir el vacío que la legislación deja descubierto siguiendo una política de empresa y organización basada en la ética, el compromiso con las partes implicadas y el entorno, así como en la excelencia en la gestión.


Que se hayan hecho públicos casos de empresas, dirigentes, políticos y representantes de entidades que han actuado de esta manera no justifica comportamientos similares, aunque sean de «menor impacto». Es importante fijarse en la mala reputación cuando una gestión inmoral se da a conocer.


Desgraciadamente, actuar y gestionar con ética supone más esfuerzo a la hora de ganar dinero o de gestionarlo. Pero si se utiliza la comunicación y la transparencia para dar a conocer prácticas de buena gestión, la reputación de aquella empresa, administración, entidad y organización también se incrementa, lo que contribuye a su perdurabilidad a largo plazo.


Si cada vez más empresas, administraciones, entidades sin ánimo de lucro y organizaciones tienen dirigentes que ponen en práctica una gestión ética, los malos comportamientos quedarán más en evidencia y la confianza en las empresas, instituciones, organizaciones, entidades y plantillas que actúan de manera ética será resarcida.


Evidentemente, tiene más mérito ganar dinero y prestigio de forma limpia, gestionando con valores éticamente correctos y desde la excelencia.