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26/06/19
Discurso de investidura de Francina Armengol en el Parlament de les Illes Balears (2019)
Discurso de investidura de Francina Armengol en el Parlament de les Illes Balears (2019)

Autoridades,

Diputadas y diputados,

Invitados e invitadas,

Amigas y amigos,

El pasado 26 de mayo, los ciudadanos y ciudadanas de las Illes Balears nos expresaron un mensaje claro y contundente: por primera vez en nuestra historia democrática, revalidaron un gobierno progresista, apoyando el proyecto que está modernizando nuestra sociedad.

El resultado de las urnas es una oportunidad histórica. Es el momento de culminar las políticas iniciadas en los últimos cuatro años. Es la hora de aprovechar el impulso para dibujar un horizonte de progreso para las próximas décadas. Y es nuestra responsabilidad responder a la confianza que nos han dado mejorando la vida de las personas de Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera.

Hace cuatro años subí por primera vez a esta tribuna como aspirante a presidir el Govern de estas islas. Les hablé de cambio y les pedí humildemente apoyo al proyecto de progreso que planteamos a toda la sociedad para caminar juntos hacia un futuro de derechos y oportunidades para todos.

Recuerdo aquellos momentos por la intensa emoción que compartimos, conscientes de que nuestra sociedad nos había hecho depositarios de la ilusión de unos ciudadanos y ciudadanas que habían llenado las urnas de esperanza.

Nos habían pedido que estas islas se plantearan un escenario de convivencia y respeto. Que las instituciones en las cuales se sostiene nuestra democracia abrieran de nuevo sus puertas a la ciudadanía. Nos reclamaban paz social y educativa. Que recuperásemos derechos perdidos para continuar impulsando un proyecto democrático que sólo se fortalece cuando generamos nuevos espacios de libertad.

Entonces, como hoy, subí a esta tribuna para asumir la responsabilidad de hacer realidad los sueños, de presente y futuro, de miles de personas de estas islas. Miles de ciudadanos y ciudadanas que nos pedían altura de miras. Progreso para todos e igualdad siempre. Oportunidades en los peores momentos y convivencia en la cohesión, en la equidad y la justicia social. Una sociedad de la cual sentirnos orgullosos.

Es la sociedad que estamos construyendo entre todos. Avanzando sin dar un paso atrás. Creciendo sobre todo lo que hemos conseguido juntos en las últimas décadas. Luchando para ser mejores. Comprometidos con lo que somos.

En aquel 2015 de emociones intensas y grandes esperanzas, la ciudadanía votó a favor de unas islas más justas y más modernas. Ecologistas y sostenibles. Una islas feministas, que combaten la desigualdad y el terrorismo que supone la violencia machista. Votamos por unas islas mejores. Y hoy somos más fuertes.

En los últimos cuatro años hemos creado una renta social que garantiza que nadie se quede atrás. Hemos aprobado leyes pioneras que nos sitúan en la vanguardia en la lucha contra el cambio climático y la contaminación. Hemos activado un Impuesto de Turismo Sostenible, una herramienta de solidaridad y equilibrio, que nos permite utilizar los beneficios del turismo para reducir la huella que genera a nuestro entorno. Hemos protegido más territorio que nunca. Hemos acelerado la modernización de nuestra economía y sectores clave como el turismo, la industria o el comercio.

Hemos aumentado la inversión en educación, sanidad y servicios sociales, hasta lograr cifras nunca vistas en esta tierra. Y así hemos ampliado las plantillas de docentes y sanitarios; hemos devuelto la sanidad universal y hemos acabado con la injusticia del copago farmacéutico de nuestros pensionistas. Y hemos reactivado las políticas de dependencia.

Desde el máximo consenso, también hemos aprobado leyes que fortalecen nuestra convivencia, como la de fosas o la de LGTBI, leyes que nos hacen mejores como sociedad y que, sólo por ellas, la pasada legislatura ya ha merecido la pena.

Todo esto es sólo el principio de nuestro proyecto. Y todo esto ha sido posible gracias al compromiso de partidos como Més per Mallorca, Més per Menorca, Unidas Podemos, Gent per Formentera y el Partido Socialista.

Todos estos partidos hemos vuelto a firmar ahora acuerdos que nos deben servir para culminar las políticas iniciadas hace cuatro años. Es lo que nos reclama la ciudadanía. Y, por eso, quiero agradecer especialmente el esfuerzo que han hecho los partidos que apoyan estos acuerdos: vuestro compromiso, vuestra capacidad para lograr puntos de encuentro en beneficio de la ciudadanía de estas islas es la mejor garantía de progreso para todos.

Este pacto permite estabilidad; es público y transparente; busca la rendición de cuentas y, sobre todo, dibuja una mejor democracia porque es una garantía para la ciudadanía, como hemos demostrado cumpliéndolo. Ahora los mallorquines, menorquines, ibicencos y formenterenses nos han pedido claramente más pacto, más progreso. Nos reclaman unas islas que puedan hacer de la estabilidad política conseguida el motor para completar la transformación iniciada hace cuatro años.

Por eso, hoy vuelvo a dirigirme a todos ustedes para renovar con su confianza la ilusión de todos y pedirles que apoyen nuevamente un gobierno progresista que se propone completar la modernización de las Illes Balears. Se lo pido a todos porque sé que la mayoría de ustedes comparten la necesidad de seguir avanzando. Les propongo que apoyen un proyecto de país que beneficia a todos, un proyecto que crece con el acuerdo y en la búsqueda de consensos para garantizar un futuro mejor.

Diputadas y diputados, en el siglo XXI sólo se puede gobernar de una manera: desde el diálogo y la voz activa. Esta ha sido y volverá a ser la manera de hacer del Govern de les Illes Balears.

Los hechos de los últimos cuatro años nos avalan, pero todos somos conscientes de que ahora la responsabilidad es todavía mayor. Hoy se nos exige más. Hoy tenemos ante nosotros la obligación de trabajar más que nunca para proyectar estas islas hacia un futuro de éxito social. De igualdad y convivencia. De respeto a lo que somos, a nuestra cultura e historia, a nuestra lengua y patrimonio. Y a un medio ambiente frágil, sin el cual no seremos. Un futuro de democracia y participación ciudadana. De más derechos, más libertades. De educación para todos. De solidaridad e integración. De servicios públicos eficientes, capaces de auxiliarnos en cada momento de nuestra vida.

Hoy administramos la ilusión de un país y, por eso, tenemos la obligación de hacer realidad las islas que soñamos. Hoy el proyecto está en marcha y se renueva para ser irreversible. Y cuando digo irreversible me refiero a culminar la modernización de una sociedad en la que cabemos todos y a la que todos debemos contribuir.

Una sociedad que se levanta sobre fundamentos más sólidos que debemos alimentar: fundamentos como el rigor en la gestión, que no va en detrimento de las políticas progresistas; al contrario, permite dotar como nunca servicios tan esenciales como los sociales, la sanidad o la educación. Y, a la vez, favorecer el mayor ciclo de crecimiento de este siglo, con más puestos de trabajo y de más calidad. Consiguiendo que la prosperidad sea más compartida. Empresarios y sindicatos demuestran en las Illes Balears que es posible competir y, a la vez, elevar más que nadie los salarios en sectores clave.

Esta sociedad moderna y ética, que ha puesto la ecología y el respeto al medio ambiente en el centro de sus preocupaciones y que ha convertido la buena voluntad en leyes que nos sitúan en la vanguardia de Europa en la lucha contra los plásticos y el cambio climático, asume como propios los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU para el 2030. Ahora tenemos que dar un paso más y hacer que nuestras normativas pioneras se apliquen de la manera más eficaz posible, impulsando desde el sector público la adaptación de toda la sociedad.

Esta sociedad joven y dinámica, que aumenta su población escolar, nos reclama que hagamos todo lo posible para que la generación más formada no tenga que volver a partir en busca de oportunidades. Nos exige que implantemos titulaciones de FP y de universidad y que cada vez estén más adaptadas a nuestro tejido económico. Nos pide que garanticemos a nuestros nuevos titulados una puerta abierta para ganar experiencia en un mercado laboral que necesita todo su talento, pero no siempre les da la opción de demostrarlo.

Porque el espejo de nuestro éxito nos motiva a hacer más. Y esto implica que los planes de lucha contra la precariedad laboral, que aquí hemos implantado y que ahora se aplican en el resto de España, deben servir también para garantizar que las jornadas de trabajo se cumplan y profundizar en la búsqueda de una igualdad salarial entre hombres y mujeres.

Las medidas de apoyo a empresarios y autónomos tienen que ser todavía más ambiciosas, ayudando a quienes emprenden, apoyando a quienes mantienen vivas nuestras pequeñas y medianas empresas, mimando a nuestros sectores y negocios emblemáticos, acompañándoles hacia un futuro de modernización. Porque una economía moderna y abierta, como la de estas islas, sólo se plantea un paradigma de crecimiento: el del crecimiento sostenible y para todos.

Este es también un éxito de esta sociedad nuestra, solidaria y comprometida, que sabe que el gesto más humilde puede mejorar la vida de un vecino. Porque, como escribió Antònia Vicens, “el cel pot cabre dins un bassal”. Por eso sabe llevar la generosidad a los pequeños gestos de cada día. Por eso nos pide más. Y es nuestra responsabilidad continuar avanzando para reducir las listas de espera sanitarias. Para acercar la atención a los pacientes de Formentera, Ibiza, Menorca y Mallorca. Para mejorar todos los servicios, hacerlos más modernos y dotarlos con las tecnologías más eficaces.

Unos servicios que, por supuesto, deben estar preparados para un futuro que nos exige anticipación. Esta sociedad también se hace mayor. El reto es enorme: viviremos más y merecemos vivir mejor. Tenemos que adaptar nuestros servicios públicos a este objetivo. Y hacerlo con una fórmula financieramente sostenible.

Por eso, hemos iniciado una estrategia para afrontar la cronicidad y el envejecimiento de nuestra población. Una estrategia que nos ha llevado a poner en marcha proyectos emblemáticos como las reconversiones de los hospitales Verge del Toro, Can Misses y Son Dureta, a añadir después proyectos como el del nuevo hospital de Felanitx y consensuar iniciativas como la de Sant Joan de Déu en Inca. Ha llegado la hora de completar las obras en marcha, de incorporar nuevos proyectos y mejorar la red de centros de salud y de residencias.

Estos son los fundamentos de un proyecto sólido y en marcha. Un proyecto de país, con una hoja de ruta clara, pactado, que ahora se actualiza con los nuevos acuerdos firmados por Més per Mallorca, Unidas Podemos y el Partido Socialista. Juntos dibujamos una estrategia que nos tiene que permitir afrontar y superar seis grandes retos, los que marcarán las prioridades de los próximos años.

El primero de estos retos tiene que ver con lo que les he explicado hasta ahora: es prioritario modernizar y diversificar nuestra economía y, al mismo tiempo, reforzar un modelo de prosperidad compartida que nos pide turismo sostenible, economía circular y nuevas herramientas para sectores tradicionales y emergentes.

El segundo reto es clave para culminar todo lo que está en marcha: debemos fortalecer nuestra arquitectura institucional, colaborando con consells y ayuntamientos, avanzando hacia una Administración más ágil, abierta y eficiente, y logrando un modelo de financiación más justo con nuestras islas.

Sólo con una economía privada fuerte y una gestión pública moderna garantizaremos el éxito de nuestro tercer reto: continuar mejorando nuestros servicios esenciales, que tienen que ser capaces de dar respuesta a las necesidades de nuestra ciudadanía. Esto significa más y mejor educación, más y mejor sanidad, más y mejores servicios sociales. Esto significa también más transporte público, la única opción para asegurar el derecho a la movilidad de nuestros ciudadanos y ciudadanas.

Es responsabilidad nuestra igualmente garantizar el acceso a la vivienda como el quinto pilar del estado de bienestar. Hablo de un derecho de todos que sólo será real si actuamos con la mayor solvencia y determinación.

Economía sólida. Administración eficiente. Servicios públicos de calidad. Derecho a la movilidad y la vivienda. Y, por supuesto, más derechos, más libertades, más espacios de convivencia, más igualdad: este es nuestro quinto reto. Reforzar nuestra democracia desde su alma, desde sus valores compartidos, desde todo lo que nos une. Reduciendo la desigualdad social, luchando contra la brecha salarial, desterrando la discriminación, recuperando nuestra memoria, cuidando nuestras raíces culturales.

Y, finalmente, tenemos la responsabilidad de seguir abriendo camino para combatir el desafío ambiental y climático, que nos obliga a ser más decididos y contundentes que nunca: nuestro planeta, nuestras islas, no pueden esperar más.

Me gustaría explicar cómo pretendemos afrontar cada uno de estos seis grandes retos.

El primero, les decía, es hacer de nuestra economía un motor más moderno. Debemos utilizar la innovación para multiplicar nuestra competitividad y aprovechar el dinamismo y liderazgo del turismo para impulsar el resto de sectores.

Desde el Govern, hemos sido capaces de facilitar los últimos cuatro años la salida de la crisis con el ciclo económico de más crecimiento de este siglo. Con 80.000 nuevos puestos de trabajo. Con récord de empresas y de cotizantes. Con subidas de salarios históricas.

Lo hemos hecho hablando con todos. Escuchando a todos. Llegando a acuerdos con todos. Seguiremos haciendo lo mismo; sumar talento, capacidades e ideas funciona.

Juntos hemos impulsado un Pacto por la Competitividad que explica la prosperidad actual. Y juntos debemos definir cómo debe ser nuestro sector clave: el turismo. Hoy sabemos que tiene que mover el resto de actividades hacia la innovación y, sobre todo, sabemos que sólo tiene sentido si contribuye a mejorar la calidad de vida de los residentes.

Aunque a veces el bullicio del debate haga pensar que las posiciones en torno al turismo están tan alejadas que el acuerdo es imposible, en realidad estamos más cerca de la confluencia de sensibilidades que nunca. No es sólo porque la sociedad balear crea hoy que la protección del medio ambiente es una de las claves de futuro del modelo turístico, es que este discurso también tiene como defensores a los empresarios de nuestro sector.

Esta coincidencia nos lleva a todos, creo que sin excepción, a afirmar que el futuro de nuestro sector turístico pasa por la calidad en la oferta, por la sostenibilidad en la explotación y por el reparto justo de los beneficios que genera el negocio.

Si queremos preservar nuestro éxito y fortalecer nuestro liderazgo turístico, es el momento de dar un paso más. De unirnos alrededor de una estrategia que ponga límite al turismo de excesos, que nos permita crecer en rentabilidad sin consumir más territorio y recuperando parte de lo que ya hemos consumido.

Debemos ser capaces de mitigar las incomodidades inherentes a la llegada de millones de personas cada año para conseguir una experiencia turística de primer nivel y, a la vez, compatible con la calidad de vida de unos residentes que quieren sentirse orgullosos del turismo que ofrecemos y ser parte en las decisiones que les afectan.

Debemos definir hasta qué punto el actual modelo de turismo de cruceros encaja con nuestros objetivos. Y fijar un techo que sea sostenible social y económicamente. Debemos ser valientes. Debemos tener determinación, invirtiendo desde las administraciones en las zonas turísticas maduras y, a la vez, facilitando la modernización de todos los sectores ligados al turismo. Sólo así podremos seguir alargando la temporada, generando nuevos clientes y mercados, fomentando más beneficios económicos y sociales para todos.

La continuidad de nuestro proyecto de progreso nos da una oportunidad histórica. Llevamos décadas hablando de diversificación económica. En la última legislatura hubo avances significativos, pero nuestra inversión pública y privada en innovación sigue por debajo de la media.

Y aunque nos hayamos convertido en modelo investigador a seguir por la comunidad científica, con iniciativas como el decreto de carrera investigadora, hay que dar más pasos. Desde el ámbito público y desde el privado. Poniendo todos los mecanismos en marcha: los que tiene la Universidad y los clústeres en los que colaboran los sectores con el apoyo del Govern. Los que nos deben permitir desarrollar el nuevo Polo Marino y avanzar en proyectos de sociedad digital con la Universidad. Los que tiene la empresa privada y las herramientas cada vez más dotadas y ambiciosas que impulsa el Govern.

Tenemos la sociedad más formada y culta de nuestra historia. La que más acceso a la tecnología atesora. La que más valor da a la innovación y el conocimiento. La que es consciente de que la cultura debe convertirse en una palanca de prosperidad. La que se ha dotado de las empresas más modernas, algunas de las cuales de referencia mundial. Juntemos todas las piezas y seremos imparables.

Hoy sabemos que podemos innovar para ser más eficientes, para contaminar menos, para nutrirnos de energías limpias y a la vez ser más competitivos.

Trabajemos juntos para diversificar con este impulso nuestra economía, para fortalecer nuestra economía social, fomentando el cooperativismo y el microcooperativismo, para que gane presencia en nuestro PIB. Trabajemos por un modelo que sea capaz de adaptarnos a las exigencias de este mundo global y cambiante. Hagámoslo desde el rigor y la estabilidad que han definido el éxito de los últimos años.

Esto también nos obliga a modernizar la formación. Es la gran demanda de nuestros empresarios y sindicatos: sabemos que la competitividad es, sobre todo, cuestión de talento, de capacidad, de profesionalidad. Mejorar pasa por disponer de más centros integrados como el de Ciudadela, las Escuelas de Hoteleria en Ibiza y Alcúdia, los institutos náuticos ya empezados y por mejorar la oferta formativa en Formentera. También hay que elaborar un plan integral para ampliar la oferta de FP dual y vincularla más a nuestros sectores productivos.

Diputados y diputadas, nunca hemos tenido una ocasión como esta. Les pongo un ejemplo. Por primera vez, empezamos una legislatura con un plan de industria en marcha y dotado económicamente. Este hecho es, en si, pura motivación: nos da la opción de ir más allá. De aliarnos con nuestras industrias tradicionales y con sectores emergentes para acelerar más que nunca.

Los empresarios nos piden menos burocracia. Nos reclaman apoyo constante para orientar y modernizar sus negocios, hacerlos más sostenibles y eficientes, encontrar nuevos nichos de negocio y proyectarse hacia el exterior. Y todo esto es lo que tendrán: esta es nuestra responsabilidad.

En una línea similar, debemos trabajar con nuestro sector primario, que nos necesita más que nunca, del mismo modo que lo necesitamos más que nunca. Si queremos ser sostenibles, si queremos apostar por una economía circular y de kilómetro cero, tenemos que fomentar la producción local.

Lo haremos canalizando ayudas, está claro, pero también apostando por una modernización de las explotaciones que todavía ahora, demasiadas veces, recae sólo en nuestros campesinos y nuestros pescadores. Deben tenernos a su lado. Más cerca que nunca. Y estaremos. También estaremos al lado de nuestros autónomos, de nuestros pequeños y medianos comerciantes, que tendrán soluciones para afrontar retos que les son específicos, como la necesidad de competir en un mundo globalizado y cada vez más liberal en el cual el pequeño está siempre amenazado. Por eso tenemos que ayudarles y protegerles. Impulsar su competitividad y contribuir a hacer que superen sus barreras. En esta línea hemos trabajado los últimos años y, gracias a esto, ahora estamos en disposición de aumentar el ritmo.

Cuando empezamos la pasada legislatura nadie pronosticaba una recuperación como la que han conseguido estas islas. Los hechos nos han devuelto el optimismo. Pero no hay nada que pase por casualidad. Han sido los trabajadores y sus sindicatos, los empresarios y sus patronales, los que lo han hecho posible, trabajando codo con codo con el Govern.

Este es el camino trazado. Avancemos ahora, marcándonos el reto de reducir la precariedad al máximo, de continuar elevando los salarios y, a la vez, la capacidad de nuestras trabajadoras y trabajadores y la competitividad de nuestros sectores y empresas. Sabemos cómo lo debemos hacer: continuemos juntos en esta tarea.

Esto nos lleva directamente al segundo gran reto de estas islas. Les hablo de la modernización de una administración que debe facilitar siempre la prosperidad. Y esto exige eficacia. Pide coordinación. Nos obliga a todos a dar lo mejor de nosotros para fortalecer nuestra arquitectura institucional.

Hacer frente a este desafío pasa por acciones como el impulso de una ley de consells insulars que nos permita agilizar su funcionamiento, evitar duplicidades y, sobre todo, acercar la respuesta a los ciudadanos y ciudadanas, a nuestros autónomos y empresas. Daremos así a los consells instrumentos para que sean siempre el verdadero gobierno de cada isla, reconociendo la singularidad de Formentera y fortaleciendo la acción del resto de consells insulars, cómo hemos pactado con nuestros socios de Gent per Formentera y Més per Menorca.

Aunque hoy se escuche con fuerza el bullicio de quienes desconfían de todas las instituciones, de quienes gritan contra la descentralización, la realidad demuestra que la Administración gana eficacia en la proximidad, en la transparencia, en la participación.

Por eso facilitaremos la labor de los empresarios con una ley de ventanilla única que simplifique trámites y acorte plazos. Por eso crearemos un consejo abierto que tendrá que asegurar la mejora contínua en transparencia. Por eso todas las políticas públicas incluirán un estudio de avaluabilidad.

Este es el camino que debemos seguir: abramos más las instituciones, eliminemos burocracia y creemos caminos de colaboración y codecisión con la ciudadanía y la sociedad civil. Pactemos siempre con las ciudadanas y ciudadanos de Mallorca, Menorca, Ibiza y Formentera.

Sumemos fuerzas con ellos para ganar músculo cada vez que lo necesitemos para lograr nuestros objetivos de país. Es lo que hicimos con el 75% de descuento de residente. Lo que hicimos con el nuevo Régimen Especial. Y es lo que haremos los próximos años para conseguir también la parte fiscal del REB y, sobre todo, un nuevo modelo de financiación que haga justicia a estas islas.

Hablamos de una tierra, la nuestra, que ha demostrado su generosidad siempre. Que ha aportado modernización a todo el Estado. Que contribuye siempre lealmente. Una tierra que ahora pide lo que es de justicia: una financiación que nos permita ofrecer unos servicios públicos, al menos, de la misma calidad que los del resto del Estado. Se trata de que la segunda comunidad a la hora de aportar no sea la novena en el reparto. Se trata de que sumemos fuerzas de cara a la negociación que se tiene que abrir ahora.

Tenemos que incorporar al poder político el compromiso de toda la sociedad civil y económica, que ha demostrado estar dispuesta a trabajar conjuntamente. Lo necesitamos para lograr objetivos fundamentales para Balears, como la mejora de infraestructuras clave con convenios de inversiones del Estado en ferrocarril, zonas turísticas maduras, y abastecimiento y depuración de agua.

También necesitamos la unidad de acción pactada entre Unidas Podemos, Més per Mallorca y el Partido Socialista para recuperar la financiación de las políticas de dependencia, garantizar la ampliación de reservas marinas, y derogar normativa estatal que perjudica gravemente a nuestra economía y nuestra sociedad, como la reforma laboral, la LOMCE y una Ley de Racionalización de la Administración, que limita la capacidad de aportar soluciones de nuestros ayuntamientos.

Pero el objetivo no debe ser sólo conseguir en Madrid lo que hace años que reclamamos. En esta Europa cada vez más dependiente de las decisiones de Bruselas, ha llegado la hora que nos hagamos fuertes para negociar cuestiones como las limitaciones de mínimis que lastran la competitividad de nuestro sector primario, de nuestro transporte y, por lo tanto, de toda nuestra economía.

Así tendremos el marco financiero e institucional que nos permitirá hacer frente a nuestro tercer gran reto: ofrecer unos servicios públicos capaces de dar siempre soluciones a medida de cada ciudadano, de cada problema, de cada sector.

Esto significa fortalecer nuestra sanidad y adaptarla a los tiempos y las exigencias que supone el envejecimiento poblacional. Esto significa ofrecer la educación moderna que garantiza oportunidades para todos. Esto significa más servicios sociales, más residencias, más atención a la dependencia. Esto significa elevar a la vez la calidad de vida de los ciudadanos y la competitividad y sostenibilidad de nuestra sociedad, garantizando como derecho un transporte público de primera calidad.

Les plantearé, por partes, cómo lo haremos.

En educación, el objetivo es poner en servicio los centros que hemos empezado y continuar con la estabilización y ampliación de la plantilla de docentes. Al mismo tiempo, debemos continuar mejorando becas y oportunidades, con más ayudas para actividades extraescolares y material educativo. Debemos poder abrir los centros por las tardes. Y nos tenemos que marcar como prioridad desarrollar una nueva etapa educativa: la de 0 a 3 años. Todo esto apunta hacia una misma línea: mejorar la formación de nuestras hijas e hijos, darles las mejores herramientas para conseguir que su generación nos dé la satisfacción inigualable de superar en todo a la nuestra.

Conseguirlo nos exigirá más gestión, más unidad de acción, más presupuesto en educación. Y, por supuesto, debe llevarnos a consensuar una ley educativa propia, que nos permita afrontar, desde la proximidad, las soluciones que necesitamos para afrontar nuestro futuro con las mejores garantías.

Este objetivo nos tiene que hacer perseverar en lo que sabemos que funciona, como la reducción de tasas en la Universidad, un primer paso que los próximos años nos debe conducir progresivamente hasta la gratuidad de los estudios superiores.

Lo mismo puede decirse de la sanidad, que tiene que dar más pasos. Nuestros centros de salud y hospitales han dejado atrás la crisis y hace tiempo que su modernización avanza cada vez más deprisa. Y hace tiempo que reducimos las listas de espera, porque consideramos que la atención en tiempo y forma es un derecho básico de los ciudadanos. Por eso tenemos en marcha más centros de salud y nuevos recursos hospitalarios. Por eso avanzamos hacia la extensión de nuevos servicios públicos, como el de salud bucodental, y hacia la implantación de políticas como el Plan de Salud Mental, que se debe adaptar a las necesidades de Menorca, Mallorca, Ibiza y Formentera.

Nuestra ambición a la hora de afrontar los retos de los servicios esenciales debe ser absoluta. Sólo así tendremos los mecanismos asistenciales que nuestros ciudadanos y ciudadanas merecen. Sólo con un Gobierno del Estado comprometido y en sintonía, como el actual, se consiguen hitos como la recuperación de la cotización a la Seguridad Social de las cuidadoras de la dependencia.

Ahora la sociedad nos exige más servicios a domicilio. Esto nos demanda nuevas residencias, más centros de día, más servicios de proximidad, más ayudas a la dependencia. Nos reclama centros de respiro que apoyen a las personas dependientes y a sus familiares, nos impulsa a desarrollar la Ley de la Infancia y la Adolescencia, nos impone una atención al envejecimiento y la cronicidad de primer nivel y nos llama a aprobar un plan de ayudas para financiar los servicios ligados a la Ley del Tercer Sector.

Señoras y señores diputados, esta colaboración entre sector público y sector privado debe producirse también entre administraciones. Sólo así aseguraremos el éxito en la mejora de lo público.

Sólo así garantizaremos el derecho a la movilidad de nuestras ciudadanas y ciudadanos.

Sólo así conseguiremos entre todos las nuevas rutas directas de avión con precios máximos que necesitamos, garantizando la conexión de Menorca con Barcelona, como hemos pactado con Més per Menorca, y analizando las necesidades específicas de Ibiza.

Sólo así completaremos la modernización del transporte por carretera a las islas, acelerada con las nuevas concesiones y rutas que ahora implementaremos en Mallorca y con la colaboración con los consells de Ibiza, Formentera y Menorca para mejorar el servicio.

Sólo así implantaremos la red de transporte público que hace una década que tendríamos que tener.

Porque hacía tiempo que no se nos presentaba una ocasión mejor para conseguirlo: por primera vez, las infraestructuras planificadas durante una legislatura anterior superarán la parada de un cambio de gobierno y tendrán al frente de su ejecución a los gestores que las planificaron.

Ahora toca actuar para llevar el metro al Parc Bit y a Son Espases, como ya está proyectado.

Es la hora de convertir en un proyecto de ejecución el viejo sueño de la conexión con el aeropuerto de Son Sant Joan y el resto de la bahía de Palma.

Es el momento de avanzar hacia la extensión de la red ferroviaria.

Es la hora de integrar las tarifas de transporte público a las cuatro islas, de extenderlas a las conexiones marítimas y fomentar el uso de los medios públicos con precios más baratos para quienes más los empleen.

La hora de aumentar la efectividad, con más frecuencias y horarios de barcos para mejorar la conectividad entre islas, sobre todo en Formentera, tal como hemos acordado con Gent per Formentera.

La hora de coordinar toda esta planificación con la de los consells insulars y los principales ayuntamientos para instalar aparcamientos disuasorios y conectarlos con los centros de las ciudades y los centros de trabajo y estudio.

También ha llegado el momento de fortalecer el control de precios aéreos para garantizar que el descuento para residentes beneficie realmente a las personas.

Es la hora del transporte público moderno que nos tiene que proyectar hacia un futuro de calidad de vida y sostenibilidad ambiental.

Así aseguraremos el derecho a la movilidad. Pero si queremos un futuro de oportunidades para todos también tenemos que garantizar el derecho a la vivienda, que figura en nuestra Constitución y durante décadas no ha sido efectivo. Ahora vemos que la situación se agrava un poco más: si hasta hace una década el acceso a la vivienda era imposible para las ciudadanas y ciudadanos con menos ingresos, con dificultades para acceder al mercado laboral y situaciones próximas a la exclusión, hoy comprobamos cada día que son las trabajadoras y trabajadores, la clase media, la que se ve poco a poco excluida del derecho a la vivienda. Este desafío es el que más afecta ahora la vida de las personas. Y, por consiguiente, debemos abordarlo. Es nuestro cuarto gran reto.

Durante la anterior legislatura hemos dado grandes pasos. Hemos salido de la parálisis previa y hemos puesto la maquinaria en marcha para volver a construir vivienda pública: estos proyectos nos garantizarán centenares de pisos en Formentera, Ibiza, Menorca y Mallorca.

También hemos aprobado en esta cámara una Ley de Vivienda que desarrolla el derecho constitucional y prioriza el acceso a un hogar al uso especulativo de un bien que es clave y limitado. Gracias a esto estamos detectando más de mil pisos vacíos en manos, básicamente, de bancos y fondos de inversión. Ahora saldrán al mercado en régimen de alquiler social, contribuyendo también a facilitar la emancipación de los jóvenes.

Pero sigue sin ser suficiente. Tenemos que correr más, porque la necesidad no espera. Por eso la vivienda será una prioridad del Govern, porque ‑hoy lo quiero anunciar‑ en los próximos meses aprobaremos medidas extraordinarias destinadas a favorecer el acceso a un hogar, con un Observatorio que nos debe permitir radiografiar el mercado inmobiliario barrio a barrio, pueblo a pueblo, para después actuar con un objetivo: que los precios de cada zona se adapten a la capacidad económica de los ciudadanos y ciudadanas de esta zona. La urgencia se atacará también con mejoras en los programas de ayuda y medidas fiscales que fomentarán tanto la construcción como la salida al mercado de viviendas en régimen de alquiler de larga duración.

Para todo esto, el Govern cuenta con el compromiso firme de los partidos que le apoyan. Pero les pido a todos que demos un paso más allá: porque cada idea cuenta y cada brazo empuja. Les animo a unir sus fuerzas a esta causa, de la cual depende la calidad de vida y las esperanzas de progreso, presente y futuro, de miles de personas de estas islas, que son lo primero y para las cuales nos tenemos que desvivir. Actuemos juntos.

Porque, como les decía antes, en este nuevo proyecto de progreso debemos caber todos y todas. Porque este es un proyecto feminista. Porque esta es una sociedad para todos. Para ellas y para ellos. Para los que estamos y para los que vendrán. Para los que nacimos aquí y los que vinieron de otros lugares de España y del mundo. Todos enriquecemos esta sociedad moderna, diversa y plural que somos las Illes Balears. Nuestro objetivo es que la igualdad deje de ser un reto para convertirse en un camino, una realidad, una forma de vida irrenunciable para el conjunto de esta sociedad.

Hemos hecho grandes cosas juntos en materia de igualdad. No hace falta que les recuerde la unidad de acción a la hora de impulsar el Plan de Lucha contra la Violencia Machista, un plan que ahora tenemos que mantener vivo, con nuevas ideas y reforzando esta unidad de todos. Porque somos esta sociedad: la que se pone de acuerdo, la que sabe que un hombre y una mujer deben tener los mismos derechos. La que apuesta por fortalecer los proyectos de coeducación en nuestras escuelas.

Potenciemos la educación en valores. Combatamos toda forma de rechazo al diferente. Acabemos con el sexismo, la homofobia y el racismo. Fomentemos la igualdad y abrámosle camino. Alimentemos el respeto.

Debemos convertir también la conciliación laboral y familiar en responsabilidad de todos y todas. Lo haremos con acciones laborales destinadas al cumplimiento del horario, con políticas que facilitarán a los trabajadores y trabajadoras atender a sus familiares, con infraestructuras y servicios públicos que darán a las familias el apoyo que necesitan para poder conciliar. Para que puedan proyectar su futuro sabiendo que tener hijos no es un sacrificio para el resto de los proyectos personales. Porque en esta sociedad tenemos que convivir y crecer en igualdad todos y todas.

Esto implica que tenemos que trabajar en otra cara de la desigualdad. En este mundo en el que la brecha entre ricos y pobres crece desde hace décadas, es responsabilidad nuestra romper esta tendencia y rebelarnos contra la desigualdad creciente.

“Mientras haya pobreza en este mundo, ninguna persona podrá ser totalmente rica, ni aún con la fortuna más inmensa”, decía Martin Luther King, que luchó por la igualdad en todas sus dimensiones. Y venció en muchas. Movilizando el compromiso, despertando las conciencias, uniendo razones con acciones.

Este es nuestro camino. Este es el camino que nos llevó a impulsar una renta social que garantiza el derecho a seguir adelante en los peores momentos. Esta renta tiene que crecer para llegar a todos los ciudadanos y ciudadanas que lo necesitan. Y tiene que reforzarse hasta conseguir unas islas sin pobreza, ni exclusión, unas islas que desde hoy se marcan como objetivo inmediato conseguir la pobreza infantil cero en 2023, haciendo nuevamente nuestros los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Unos objetivos que también hablan de integración, de cooperación, de refugiados e inmigración: y con sus planteamientos nos comprometemos.

Estas islas nunca mirarán hacia otro lado cuando la tragedia humana exija nuestra acción decidida. Estas islas no darán la espalda al drama de nuestro Mediterráneo. Estas islas no dejarán nunca de defender los derechos humanos, de ayudar a los que sufren, de integrar a los que llegan. No daremos nunca, nunca, de ninguna de las maneras, ni un paso atrás.

Estas islas cuidarán de nuestra cultura, de nuestra lengua, de nuestro patrimonio. Y les daremos proyección con una herramienta clave, la radiotelevisión pública de las Illes Balears, elemento de cohesión de esta sociedad y garantía de información plural.

Soy consciente de que sólo los pueblos cultos y formados ganan el futuro. Por eso seguiremos estando al lado de nuestros creadores culturales e invirtiendo en el apoyo a la promoción exterior, especialmente para acercar los productos culturales a toda la ciudadanía.

La cultura es nuestra alma colectiva y, por eso, la impulsaremos con infraestructuras emblemáticas como el Centro Internacional de Fotografía Toni Catany, el proyecto del Sindicat de Felanitx, la futura sede de la Orquesta Sinfónica en Palma, la Casa de Música en Ibiza o el Museo de Formentera.

Potenciaremos el Instituto de Industrias Culturales como herramienta para promover la producción cultural propia. Y colaboraremos con los consells insulars y ayuntamientos para fomentar nuestra cultura, nuestro patrimonio y nuestra lengua. Así lo haremos con proyectos como el del Centro de Investigación de la Menorca Talaiotica o con acciones para promocionar el uso de la lengua catalana en el ámbito social.

Ampliaremos nuestras libertades, adaptando nuestro marco para garantizar el derecho a la muerte digna. Seguiremos recuperando nuestra memoria democrática. Andaremos hacia la modernidad con una ley de bienestar animal avanzada, que garantice el fin de los sacrificios. Avanzaremos sin miedo. Progresaremos sin dejar a nadie atrás. Trabajaremos sin descanso. Y lo haremos juntos.

También para hacer frente al sexto gran reto que tenemos, que es en realidad el más importante de todos. Todavía hay hoy quién lo cuestiona, quien duda. Pero en este punto no cabe la indecisión, no cabe el cinismo: o salvamos nuestro medio ambiente, o salvamos nuestro planeta, o moriremos con él.

Esta certeza ha impulsado al Govern los últimos cuatro años a incorporar las inquietudes y, sobre todo, las ideas de quienes plantean estrategias contra el cambio climático y a favor de la protección del entorno. Nacieron así leyes que nos sitúan en la vanguardia europea, como la del cambio climático, que nos permite soñar con hacer realidad unas islas sin combustibles fósiles en 2050. Leyes como la de residuos, que nos describe como pioneros europeos en la lucha contra los plásticos y a favor del reciclaje. Ahora tenemos que aplicarlas y ayudar a todos nuestros ciudadanos y empresas a adaptarnos a ellas.

Y tenemos que hacer más. Avanzaremos hacia unas islas de residuos cero y reciclaje máximo. Fomentaremos la inversión en renovables, principalmente en autoconsumo y fotovoltaicas, agilizando la acción desde un nuevo Instituto de la Energía. Continuaremos utilizando los fondos del Impuesto de Turismo Sostenible para desarrollar la red de recarga eléctrica e implantaremos incentivos fiscales a la sustitución de coches contaminantes por vehículos eléctricos.

Durante la pasada legislatura se ha protegido más territorio que en todas las anteriores, con el Parque Natural de Es Trenc o la ampliación del Parque Nacional de Cabrera y con nuevas reservas marinas. Ahora continuaremos elevando la protección con acciones como la ampliación del Parque de s’Albufera o del Parque de Levante, en Mallorca, mejorando la gestión del Parque Natural de ses Salines de Ibiza y Formentera, impulsando la nueva reserva marina de la Serra de Tramuntana y apoyando a la futura ley de la Reserva de la Biosfera de Menorca, tal como hemos acordado con Més per Menorca.

Y reclamaremos al Estado las competencias de gestión de costas y que prohíba las prospecciones petrolíferas a la Mediterránea, según lo que hemos pactado con Unidas Podemos y Més per Mallorca. Aplicaremos un control directo de la actividad en el litoral y, por supuesto, intensificaremos la vigilancia de los fondeos en las praderas de posidonia.

La comunidad científica nos avisa que el agua se convertirá en el bien más preciado y escaso. Esto nos obliga a cuidar de ella. Nos impele a adaptarnos para proteger nuestros acuíferos. A abocar menos, con depuradoras que devuelvan el agua tratada al sistema. Nos exige ser más sostenibles en el consumo, más eficientes en las redes de suministro. Esto es lo que estamos haciendo, impulsando la red de agua en alta que continuaremos financiando con el Impuesto de Turismo Sostenible. Y esto es lo que haremos, desarrollando el Régimen Especial, firmando un convenio con el Estado que nos garantizará inversiones y nos permitirá mejorar las infraestructuras de depuración y abastecimiento, que ya hemos empezado a modernizar con los fondos del canon de saneamiento.

En los próximos años el cambio climático nos pedirá también algo más que luchar para minimizar los efectos de un fenómeno que ya sabemos imparable: nos exigirá adaptarnos a sus efectos. Esto implica cuidar nuestra agua y nuestro litoral. Adaptar nuestro urbanismo. Ser responsables con nuestro paisaje. Cuidar de nosotros mismos protegiendo nuestras islas.

Señoras y señores diputados, ciudadanas y ciudadanos, vivimos un momento de fragmentación política sin precedentes. En las Illes Balears y en el resto de España. Es un escenario que nos obliga a todos a dialogar. A entendernos. Y tenemos que hacerlo. Les animo a hacerlo: demostremos a la ciudadanía que estamos a la altura. Sumemos genio e ingenio, tenacidad y determinación, para encontrar siempre la mejor respuesta y hacerla valer.

Hemos demostrado en los últimos años que, cuando nos unimos, somos mucho más que la suma de todas nuestras voluntades. Así llegó el Régimen Especial y el 75% de descuento aéreo. Así hemos conseguido alargar la temporada turística o aumentar los salarios en sectores clave de nuestra economía. Así hemos avanzado en la protección del territorio, en la consolidación de nuestros servicios públicos.

Les planteo ahora que lo volvamos a hacer, que nos unamos para afrontar los retos que les he expuesto:

  • Trabajemos en un gran acuerdo de país para, antes que nada, modernizar y diversificar nuestra economía y lograr un nuevo modelo de financiación que haga justicia a la generosidad y el compromiso de las Illes Balears con el resto del Estado.
  • Segundo, un acuerdo que haga más eficiente nuestra Administración.
  • Y poder así garantizar el tercer reto, dotarnos de servicios públicos de más calidad.
  • Un gran acuerdo que, cuarto, convierta el acceso a la vivienda en un derecho real.
  • Un pacto para, quinto, ganar más derechos y libertades. Porque en el centro de todas nuestras políticas siempre están las personas.
  • Y, finalmente, para luchar de forma efectiva contra el cambio climático, con una transición energética modélica y una movilidad más sostenible.

A todos quienes defienden la igualdad, la diversidad, la descentralización y la autonomía de esta comunidad; a todos quienes cruzan en una sociedad feminista y ecologista; a todos quienes aman esta tierra, su lengua y cultura, les pido que se incorporen a un acuerdo de país con toda la sociedad civil y económica, que ya ha demostrado que tiene músculo y que está dispuesta a trabajar conjuntamente.

Un acuerdo social que impulsaremos juntos. Por eso, de forma inmediata convocaremos el Pacto por la Competitividad, la Ocupación de Calidad y el Progreso Social. Abriremos todas las mesas de negociación ampliadas para decidir juntos la hoja de ruta que guiará nuestros pasos esta legislatura. Gobernaremos, cómo hemos hecho siempre, a partir del consenso. Diálogo siempre. Y ante todo.

Porque debemos ser conscientes que nuestra razón crecerá en la medida que escuchemos las razones de los otros. Nuestro éxito será más probable en la medida que nos entendamos. El entendimiento y el progreso empiezan con el oído, con la empatía. Colaboremos y venceremos. Ya lo hemos hecho otras veces.

Señoras y señores diputados, el futuro está en sus manos. Está en nuestras manos. Dijo Albert Camus, hijo de madre menorquina, que “toda generosidad hacia el futuro reside en darlo todo al presente”. Y esto es lo que les estoy planteando: darlo todo ahora para mejorar el futuro de esta tierra.

Una tierra llena de gente valiente. Gente que se levanta al alba para hacernos mejores. Gente humilde y, sobre todo, honesta, que hace de Formentera, Menorca, Ibiza y Mallorca un referente. Un pequeño país en medio del Mediterráneo que lucha cada día para superarse, orgulloso de él mismo, inconformista. Con una sociedad tolerante, abierta, ecologista, feminista, defensora del progreso, de la igualdad y de una diversidad que nos enriquece. Una sociedad que aspira a la excelencia, que quiere ser líder en el ámbito europeo en políticas sociales y solidarias, en la lucha contra el cambio climático y los residuos desechables, en la transición energética, en la estrategia de sostenibilidad. Y que tiene muy claro que lo conseguirá. Lo conseguiremos.  

Aprovechemos la ocasión para garantizar décadas de estabilidad, consiguiendo acuerdos más amplios que nunca. Porque los únicos acuerdos que duran son los que se logran entre diferentes. La estabilidad no se encuentra en la mayoría absoluta, se encuentra en la complicidad absoluta, en el consenso más amplio. Se consigue pactando con la sociedad.

Para avanzar hacia un modelo educativo más estable, que garantice el éxito de las generaciones futuras, pactemos con la comunidad educativa una ley que asumamos como propia la mayoría de los partidos.

Para construir una economía más diversa, capaz de utilizar el motor del turismo para diversificar nuestro sistema productivo, capaz de innovar, de generar nuevos sectores e impulsar los tradicionales, de dar oportunidades a todos los ciudadanos y ciudadanas, trabajemos juntos para perfilar este modelo. Alimentemos con el talento de todos aquello que funciona. Corrijamos con el esfuerzo de todos aquello que no va bien. Garanticemos un futuro económico de éxito constante y, sobre todo, compartido.

Para seguir perfilando unas islas todavía más sostenibles, con más respeto por el medio ambiente y más protección del territorio, convirtamos estos valores en principios sin caer en la tentación de la disputa de poco recorrido.

Para potenciar unas islas que prosperan sin dejar a nadie atrás, comprometámonos con ellas.

Para convertir el acceso a la vivienda en el derecho que recoge la Constitución, y no en la frustración que sufren tantas familias, sumemos para impulsar nuevas medidas que lo hagan realidad.

Para mejorar la movilidad y reducir la polución, avancemos en los proyectos de transporte público que ya están en marcha.

Para  hacer que nuestra cultura sea fuente a la vez de riqueza económica y de enriquecimiento intelectual, unamos nuestras fuerzas con el sector. Así podremos sacar adelante las leyes de industrias culturales y mecenazgo que nos piden, impulsar las infraestructuras que necesitamos, apoyar a nuestros creadores y fomentar su producción cultural acercándola a toda la sociedad.

Por un mundo justo, cooperemos.

Para construir una sociedad feminista e igualitaria, trabajemos todos para hacerla posible.

Para impulsar unas islas que recuperan la memoria de su pasado y ganar así un futuro para todos, mantengamos el consenso que nos ha hecho avanzar estos años, abriendo fosas y cerrando heridas.

Para consolidar unas Illes Balears que protejan sus libertades y las extiendan con más derechos, trabajemos juntos para regular el derecho a morir dignamente, para proteger al diferente, para eliminar todas las formas de violencia.

Para tejer una sociedad que nos haga sentir siempre orgullosos, enorgullezcámonos de construirla juntos.

No podemos dejar de soñar ni de actuar. No nos podemos dejar llevar por los derrotistas, por los cínicos, por aquellos que, como dijo el poeta de Felanitx Miquel Bauçà, “no podrien acceptar un espai incontrolable com els somnis, com crear”.

Señoras y señores, por primera vez en más de veinte años la población de las Illes Balears ha votado insistir en el progreso. Ha votado estabilidad. Ha decidido que el Govern de Pacte pueda completar su proyecto durante los años que están por venir. Nos piden que demos soluciones, que confrontemos ideas, pero con una aspiración clara: el objetivo de todo debate no es el triunfo, sino el progreso. Porque el triunfo sólo pertenece a algunos, pero el progreso nos pertenece a todos. Avancemos hacia un horizonte de todos.

Una vez más les tiendo la mano para construir juntos el futuro que merecen nuestros hijos y nuestros nietos. Es nuestra responsabilidad. Lo tenemos que hacer por ellos.

Muchas gracias.