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Descartada como fosa común la zona ajardinada intervenida en el cementerio de Porreres

Se ha localizado una vaina de bala de arma corta de 9 mm, compatible con la época de la represión franquista, que confirma la zona de fusilamientos en el Oratorio de la Santa Creu

Entre los días 13 y 22 de octubre, el equipo técnico de ATICS ha llevado a cabo la intervención en el cementerio de Porreres prevista dentro del Plan de Actuaciones en fosas de la Guerra Civil correspondiente en 2019 y 2020, que impulsa la Conselleria de Administraciones Públicas y Modernización a través de la Secretaría Autonómica de Memoria Democrática y Buen Gobierno.

Se trata de la segunda actuación que se ha llevado a cabo en este cementerio después de la exhumación que realizó el 2016 la Sociedad de Ciencias  Aranzadi (coordinada por la Asociación de Memoria de Mallorca,  con el apoyo del Govern de les Illes Balears), en la que se localizaron 9 fosas con 55 víctimas represaliadas provenientes de las prisiones de Can Mir y del Castillo de Bellver.

En esta ocasión se ha actuado en el primer parterre entrando a la izquierda del cementerio, que corresponde a una zona con panteones rodeados de una área ajardinada. Se han excavado 5 sondeos, uno en cada esquina y uno de central.

Entierros de la segunda mitad del siglo XIX

Se han documentado 24 entierros ordinarios, que corresponden a inhumaciones en fosa simple, individuales y la gran mayoría en ataúd. Prácticamente todas presentan una disposición ordenada y sistematizada, con una orientación de este a oeste y con el cuerpo bien colocado en decúbito supino y los brazos flexionados sobre el abdomen. Antropológicamente, se ha podido determinar que estas tumbas pertenecían a 21 individuos adultos (6 hombres, 7 mujeres y 8 de sexo indeterminado) y a 3 infantiles (de menos de 6 años). Los materiales y los objetos asociados a estas inhumaciones son claves y elementos decorativos de los ataúdes de madera, resto de la vestimenta (botones, corchete, zapatos mallorquines, etc.) y sobre todo restos de rosarios con cruces y medallas (de la Virgen “La Milagrosa” y de San José).

Todo este material, junto con una moneda localizada en una de las inhumaciones, nos acercan a una cronología de segunda mitad del siglo XIX o muy a principios del siglo XX.

 Así, se puede concluir que, en este parterre, sólo existen tumbas católicas, seguramente organizadas por familias y que serían de los primeros momentos de ocupación del cementerio de Porreres (a partir de 1830). Estos entierros se encuentran intactos, en posición primaria, sin que ninguno de las diferentes reformas del cementerio ni ninguna fosa abierta posteriormente las haya afectado.

Sin indicios de víctimas represaliadas

Esta segunda campaña ha servido para descartar una de las posibles zonas del cementerio que, según fuentes orales, podrían haber sido utilizadas como fosa común entre los años 1936-1938, visto el elevado número de víctimas —unas 137— que fueron asesinadas en el Oratorio de la Santa Creu de Porreres. Las tareas de excavación que han concluido este jueves no han localizado ningún indicio de restos de las víctimas represaliadas. Lo que sí se ha encontrado es una prueba material de la zona de los fusilamientos. Gracias a una prospección geofísica electromagnética realizada alrededor del Oratorio de la Santa Creu se ha localizado una vaina de bala de arma corta de 9 mm, totalmente compatible con la época de los asesinatos. 

A lo largo de esta segunda campaña de excavaciones también se han realizado trabajos de investigación a través de la teledetección, el estudio de fotografías y de cartografía antigua del cementerio, que han permitido abrir nuevas líneas de trabajo dentro de la búsqueda de estas fosas comunes. Con todo, hay que esperar al resultado de la excavación bajo los nichos, pendiente dentro del Plan de Fosas del 2018-2019, para acabar de determinar cuál fue la distribución de las fosas excavadas durante aquellos años y poder plantear, según criterios técnicos, futuras actuaciones.