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El Govern inaugura un nuevo "Árbol de la Memoria" en el antiguo cementerio de Manacor en recuerdo de las víctimas de 1936

Es el tercer espacio que se señaliza en las Illes en homenaje a los represaliados, después de Sant Ferran de ses Roques en Formentera y de Palma

La Conselleria de Administraciones Públicas y Modernización, a través de la Secretaría Autonómica de Memoria Democrática y Buen Gobierno y en colaboración con el Ayuntamiento de Manacor, ha inaugurado este domingo, 13 de septiembre, un nuevo Árbol de la Memoria en el antiguo cementerio municipal de Manacor, un elemento que rinde homenaje a centenares de personas asesinadas en 1936 por el régimen franquista.

Esta iniciativa, que lleva a cabo la Dirección General de Memoria Democrática, se enmarca dentro del plan de señalización de espacios significativos mediante la instalación de árboles de la memoria en diferentes fosas de Mallorca, Eivissa, Menorca y Formentera, tanto si se ha ejecutado un proyecto de exhumación y recuperación de cuerpos de represaliados , como aquellas en las que no en resulta técnicamente viable.

Al acto han asistido el secretario autonómico de Memoria Democrática y Buen Gobierno, Jesús Jurado; el director general de Memoria Democrática, Marc Herrera; el regidor del Àrea de Actividades y Servicios Generales de Manacor, Carles Grimalt; la portavoz de la Comisión de Fosas y Desaparecidos, Maite Blázquez; y el historiador local, Antoni Tugores; así como representantes municipales y de las entidades memorialistas.

Jesús Jurado ha asegurado que "todavía hace falta mucha pedagogía para que la sociedad sea consciente del nivel de brutalidad que llegó a lograr la represión fascista en Mallorca a partir de agosto de 1936". "Este Árbol de la memoria debe servir de hito para recordar lo que pasó cuando una rebelión militar derribó a un gobierno democrático y convirtió los cementerios de Manacor en auténticos campos de exterminio", ha dicho.

Por su parte, el director general Marc Herrera ha remarcado que, si bien la actual situación sanitaria hace inviable un homenaje multitudinario a las víctimas tal y como estaba inicialmente previsto, el Govern no renuncia a que, una vez que la situación cambie, se lleve a cabo un acto de homenaje público con participación de familiares y vecinos.

También el regidor Carles Grimalt ha declarado que "hoy damos un paso más para recuperar memoria y dignificar un espacio en el que, en el 36, se produjo la barbarie. Recordando haremos lo posible para que no vuelva a pasar nunca más".

Además, en nombre de la Comisión Técnica de Fosas y Desaparecidos, su portavoz, Maite Blázquez, ha querido recordar que "los árboles de la memoria son un símbolo significativo en el largo camino del reconocimiento de la verdad de unos hechos escondidos y silenciados durante demasiados años". "Pero no olvidamos que todavía hay trabajar mucho para que las legítimas reclamaciones de las familias de nuestros asesinados sean atendidas, se haga justicia a todas ellas y la reparación acontezca un hecho real que cure a todas las generaciones de este país", ha manifestado.

El plan de señalización de espacios de la memoria, aprobado por la Comisión Técnica de Desaparecidos y Fosas de las Illes Balears, incluye la señalización otras fosas ubicadas en los municipios de Manacor (Son Coletes), Maó, Sant Francesc Xavier, Sant Joan, Montuïri, Llucmajor, Alaró y Sencelles , tal y cómo se hizo en el cementerio de Sant Ferran de Ses Roques en Formentera y también en el de Palma.

Así, en el actual Parque de Son Mas en Manacor, donde antiguamente se ubicaba el cementerio municipal, se ha descubierto una escultura diseñada por el arquitecto Sebastiano Rossi en material hierro y que representa un árbol de cinco ramas para hacer visibles las cinco islas. La obra incluye una placa conmemorativa con un texto que hace referencia, en cada caso, a los hechos históricos ocurridos en los respectivos espacios.

Desde hoy, en la placa del Árbol de la Memoria del antiguo cementerio de Manacor, se puede leer el siguiente texto: “En memoria de las víctimas del fascismo y de su lucha en defensa de la justicia y la libertad. En este lugar, entre agosto y septiembre de 1936, fueron enterradas centenares de víctimas asesinadas por la represión franquista. Que su compromiso para lograr un mundo mejor, más justo e igualitario no caiga nunca en el olvido”.

Estas intervenciones dan cumplimiento a las dos leyes aprobadas por el Parlament de les Illes Balears la pasada legislatura sobre memoria democrática. La Ley 10/2016, de 13 de junio, para la recuperación de personas desaparecidas durante la Guerra Civil y el franquismo y la Ley 2/2018, de 13 de abril, de memoria y reconocimiento democráticos de las Illes Balears.

Ambas normas establecen medidas de protección y dignificación de los espacios donde ha habido los cuerpos de personas desaparecidas durante la Guerra Civil española y también la creación de espacios e itinerarios de Memoria y Reconocimiento Democráticos, entendidos como espacios de interés por haberse desarrollado hechos de singular relevancia por su significación histórica.

Pla de Son Mas, el antiguo cementerio de Manacor

El del Pla de Son Mas era el único cementerio para los ciudadanos católicos en 1936, tal y cómo afirma el historiador Antoni Tugores cuando habla de las fosas comunes de Manacor dentro del Mapa de Fosas Comunes de Mallorca.

Tugores explica como el desembarco del capitán Bayo, el 16 de agosto de 1936, desató una serie de detenciones masivas en Manacor y en los pueblos de los alrededores ante el temor de que los republicanos se pudieran sumar a los desembarcados. De estos prisioneros, sólo algunos tuvieron la suerte de ingresar en la prisión, mientras que el resto fueron conducidos al cementerio del Pla de Son Mas, escasamente a cien metros de las últimas casas del pueblo, en el barrio de Baix des Cós, para ser ejecutados.

El mismo relato de los hechos indica que sólo el 17 de agosto se ejecutaron unas doscientas personas junto a la pared del cementerio. Cada día, hasta el 24 de agosto, se llevaban a cabo nuevas ejecuciones en el mismo lugar. No era fácil enterrar un número tan elevado de cadáveres, así que se decidió hacer tres montones grandes y pegarles fuego. Quemaron durante días y, finalmente, fueron tapados con cal viva. Después las autoridades dispusieron un cambio de lugar para las ejecuciones, que se trasladaron a Son Coletes, el cementerio de los apestados, mucho más lejos del núcleo poblacional.

El cementerio del Pla de Son Mas se clausuró el 5 de junio de 1964. El Ayuntamiento ordenó una recogida general de restos humanos que fueron llevadas al osario —fosa común— del nuevo cementerio de Son Coletes. Se derribó el antiguo oratorio y se allanó el solar. Pocos años después se empezaría la construcción de los actuales edificios y de un parque infantil. Modificaciones que han hecho de este antiguo cementerio una fosa técnicamente imposible de intervenir y que, desde hoy, se ha convertido en un espacio de memoria.