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Armengol visita los trabajos de exhumación de Son Coletes, donde se han encontrado cuatro cuerpos que corresponden a víctimas de la represión franquista

La presidenta del Govern de les Illes Balears, Francina Armengol, ha visitado hoy Son Coletes para conocer las últimas novedades relacionadas con las tareas de exhumación que se están desarrollando al cementerio. Lo ha hecho acompañada por la Ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz; el vicepresidente y conseller de Transición Energética y Sectores Productivos, Juan Pedro Yllanes; la consellera de Administraciones Públicas y Modernización, Isabel Castro; el secretario autonómico de Memoria Democrática y Buen Gobierno, Jesús Jurado; el alcalde de Manacor, Miquel Oliver; y el director general de Memoria Democrática, Marc Andreu Herrera.

Armengol ha manifestado su satisfacción por los buenos resultados que están dando los trabajos, iniciados hace dos semanas, con importantes hallazgos que confirman la existencia de restos de víctimas asesinadas en la Guerra Civil, víctimas de Manacor, de muchos otros pueblos de Mallorca y de milicianos y milicianas que desembarcaron al Levante mallorquín como miembros de las tropas del capitán Bayo.

“Cuando abrimos una fosa cerramos una herida. Tenemos que seguir en esta línea para poder devolver al máximo de familias que podamos sus cuerpos y que los puedan enterrar e ir a llorar a su tumba. Es un mínimo de dignidad humana”, ha expresado la presidenta, añadiendo que las instituciones “han llegado tarde para poder devolver los cuerpos a tantas familias que ya no  están”.

“Son Coletes tiene una especial trascendencia por la cruenta dictadura y represalia que se vivió. Por los asesinatos de tantas personas que simplemente defendían la democracia, la libertad, la justicia y los valores republicanos”, ha explicado Armengol, y ha agradecido el trabajo de las asociaciones memorialistas, el comité de Son Coletes, los historiadores, a ATICS y a todas las personas que han posible la investigación de los cuerpos.

Concretamente, el equipo de arqueólogos que está desarrollando las tareas de exhumación en Son Coletes ha localizado en la zona oeste de la cruz del antiguo cementerio tres acequias de 70 centímetros de anchura y con dimensiones completamente diferentes a las que se habían encontrado hasta ahora, correspondientes a entierros del siglo XIX.

El equipo ha empezado a excavar la acequia central de estas tres y han aparecido, de momento, 4 cuerpos sobrepuestos parcialmente uno encima el otro, con conexión anatómica (los cuerpos están enteros) y en posición primaria (en el lugar donde los depositaron, no han sido trasladados). Uno de ellos presenta evidentes lesiones perimortem en la cara y en el cráneo (lesiones producidas alrededor del momento de la muerte). Su posición forzada ofrece importante información al equipo técnico y sugiere que habrían sido enterrados de forma poco cuidadosa.

Los técnicos confirman que estos restos corresponden a víctimas de la represión franquista del 1936 tanto por su disposición dentro de la acequia como por los objetos que han empezado a aparecer asociados en los cuerpos.

Este hallazgo confirma, además, las investigaciones previas tanto de recogida de fuentes orales como estudios documentales en los cuales se afirma que en Son Coletes las víctimas del 1936 fueron enterradas dentro de acequias alrededor de la cruz del antiguo cementerio. También pone de relevo que la limpieza realizada entre el 1946 y 1953 para construir el nuevo cementerio no fue exhaustiva.

Los trabajos continúan a la espera de si se localizan más restos en las otras dos acequias.

Los primeros indicios

Los primeros indicios de restos de víctimas de la Guerra Civil en el cementerio de Son Coletes fueron localizados a mediados de esta semana, a partir de dos agrupaciones de restos de huesos en el entorno de los cuales ha aparecido una bala de 9 milímetros y otras piezas de vestimenta habituales de la década de los años 30.

La distribución de los restos indica que podrían haber sido almacenados dentro de bolsas o sacos, después de haber sido abocados durante las obras de construcción del nuevo cementerio de Son *Coletes.

Dentro de esta agrupación de restos óseos se han localizado otros elementos que confirmarían la hipótesis que fueron fruto del conflicto bélico. La prueba más determinante es el hallazgo de una bala de 9 milímetros, utilizada de manera habitual por los pelotones falangistas. La bala presenta restos de tejido de vestimenta, con lo cual fue disparada.

También se han localizado restos de vestimenta propia del años 30, como es el cierre de la cintura de un pantalón, un botón de nácar, una correa con hebilla de hierro, un fragmento de un reloj de bolsillo, un zapato de cuero con suela neumática y una navaja.

Todos estos restos nos sitúan en el primer cuarto de siglo XX, donde en Son Coletes tuvieron lugar los episodios de represión franquista.

La intervención en el cementerio de Son Coletes está incluida dentro del segundo Plan de Fosas del Govern de les Illes Balears.

Desde el año 2016, el Govern ha intervenido trece fosas, se han recuperado los restos de unos setenta cuerpos y se han identificado 25 víctimas de la represión franquista gracias a los análisis de ADN y la realización de estudios antropológicos.

Son Coletes

Son Coletes fue creado el 1820 como cementerio de las víctimas de la peste bubónica y fue utilizado durante la Guerra Civil como gran fosa para las ejecuciones indiscriminadas de disidentes y prisioneros. A día de hoy, no se conoce con exactitud la cuantía del número de víctimas que se enterraron.

Según indica el historiador Antoni Tugores en el Mapa de las fosas comunes de Mallorca, a partir del 17 de agosto de 1936, en Manacor, los organismos franquistas iniciaron una represión sistemática y ejecuciones en el cementerio municipal del Plan de Son Mas. A partir del 24 de agosto, estas ejecuciones y entierros fueron trasladados a Son Coletes para poder disponer de un espacio alejado del casco urbano.

Entre finales de agosto y septiembre de 1936 Son Coletes fue escenario de grandes ejecuciones, no solo de víctimas manacorinas o mallorquinas, sino que “quizás el número más importante de víctimas enterradas en aquel lugar se deba a las capturas de prisioneros de las tropas de Bayo”, indica Tugores. Entre estas víctimas se podrían encontrar las cinco enfermeras voluntarias de la Cruz Roja: Daria y Mercedes Buxadé, Maria Garcia, Teresa y la autora del “Diario de una miliciana”, asesinadas el septiembre de 1936.

Propuesta de intervención

El Proyecto de intervención del cementerio de Son Coletes incluye el estudio de una fotografía aérea realizada por la aviación de los Estados Unidos entre los años 1942-1945, facilitada por el Dr. Cielos Garcia del Departamento de Geografía de la UIB, que ya formaba parte del informe de viabilidad de la Sociedad de Ciencias Aranzadi y que se ha tratado minuciosamente en el Plan de Actuación propuesto por ATICS.

Un material que ha permitido determinar que, pocos años después de los numerosos asesinatos de 1936, el antiguo cementerio de Son Coletes presentaba una planta completamente cuadrada y tenía un total de 3.600 m². En el centro de este espacio había una cruz de hierro. Según la información disponible, los entierros de las víctimas se habrían realizado en zanjas, partiendo desde el centro de la mencionada cruz, en línea recta y de una forma radial.

A partir de aquí, el equipo de ATICS ha establecido 3 zonas para excavar el subsuelo del cementerio de Son Coletes y poder establecer los límites de los entierros de las personas represaliadas. Zonas donde se intuyen alteraciones del terreno a partir del estudio exhaustivo de la fotografía aérea antes mencionada.

El equipo técnico que lleva a cabo esta actuación arqueológica está formado por arqueólogos técnicos, antropólogos y forenses, así como por un equipo de topografía de la empresa ATICS, SL, adjudicataria del Plan de Fosas 2019-2020 del Govern de les Illes Balears, bajo la coordinación del arqueólogo Cesc Busquets.

La exhumación del cementerio de Son Coletes se pone en marcha después de que el mayo de 2019 la Sociedad de Ciencias Aranzadi elaborara un estudio de viabilidad, que permitió incluir este lugar en el segundo Plan de Fosas que impulsa el Govern, a través de la Secretaría Autonómica de Memoria Democrática y Buen Gobierno.