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El Consejo de Salud Laboral aprueba un procedimiento para detectar y reconocer enfermedades profesionales

El Consejo de Salud Laboral ha aprobado también el procedimiento de comunicación de sospecha de enfermedades profesionales, que describe las actuaciones que se realizarán cuando los facultativos del sistema público de salud (SPS) o de los servicios de prevención de riesgos laborales (SPRL) se encuentren con una persona de la que se sospeche que sufre una enfermedad que pueda tener un origen de carácter profesional. El circuito permitirá, asimismo, detectar y reconocer enfermedades que hasta el momento no estaban reconocidas como tales.

La consejera de Salud ha explicado que las enfermedades profesionales, es decir, aquellas producidas a consecuencia del trabajo, están “infradeclaradas”, lo que “dificulta la elaboración de estrategias preventivas y de diagnóstico precoz”. Por eso, ha añadido que uno de los objetivos esenciales de la Estrategia de Seguridad y Salud Laboral 2015-2020 del Gobierno es “mejorar la detección y comunicación” de dichas patologías.

En este sentido, Gómez ha recordado que durante estos dos años se ha retomado un grupo de trabajo, liderado por la Consejería de Trabajo, con representantes de la Dirección General de Trabajo y Salud Laboral; del Servicio de Salud de las Illes Balears; de la Dirección General de Salud Pública y Participación; del Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS); de la Inspección de Trabajo y, posteriormente, de las mutuas para elaborar de forma consensuada un procedimiento de comunicación de sospecha de enfermedades profesionales.

En el funcionamiento de dicho procedimiento, y particularmente en la sospecha de enfermedades, los profesionales de Atención Primaria tienen un papel clave. Después, el estudio de esas sospechas recae en la unidad de enfermedades profesionales del futuro Instituto Balear de Seguridad y Salud Laboral.

Gómez ha remarcado que la puesta en marcha de esta iniciativa tendrá dos repercusiones positivas: por una parte, permitirá mejorar la salud de las personas trabajadoras, ya que contribuirá a evitar algunas enfermedades profesionales y diagnosticar y tratar otras mucho antes, quizás cuando todavía sean reversibles. Por otra parte, repercutirá positivamente sobre la economía de la comunidad porque supondrá un ahorro económico muy importante para el Servicio de Salud, puesto que el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades profesionales serán a cargo de las mutuas. En la actualidad, dado que la mayoría pasan por patologías comunes, el coste de su diagnóstico y tratamiento es asumido por el Servicio de Salud y, por lo tanto, por la Comunidad Autónoma.